Como casi cada domingo por la mañana he ido a la plaza del Mercado de Sabadell, después de como casi cada domingo haber desayuno con mi padre desde que me casé, y que hoy no se había enterado del cambio de hora y me ha llamado a ver si bajaba a desayunar o qué. En la plaza del mercado están casi cada domingo los anticuarios y entre ellos hoy me he encontrado con el hombre libro, que me ha recordado la escena final de Farenheit 451º de Truffaut. Le he pedido permiso por si le podía hacer una foto, y me ha dicho que sí sin hacer ninguna pregunta, pregunta que yo esperaba, para decirle que a veces, a pesar de saber la respuesta uno espera y agradece la pregunta.

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